Están por todas partes. Bajo la promesa de comer sano, ahorrar tiempo y dinero, las ofertas de empresas de comida por suscripción llenan nuestros timelines en forma de anuncios, pero también de recomendaciones de influencers, microinfluencers e incluso de algún amigo.
“Usa mi código amigo 'JUANJOV0870' si quieres probarlo con 20 euros de descuento”, nos dicen. Más fácil, imposible. Resulta complicado resistirse a probarlo porque ¿hay algo que nos atraiga más que la comida gratis?